El hidrógeno como combustible del futuro

El gobierno va a pagar el salve de los millonarios de Agregado Ultra con préstamos de la UE. Mercedes Serraller nos charla del emprendimiento de adenda que el Ejecutivo presentará en Bruselas en el que la SEPI hace aparición como receptora de préstamos de fondos de europa para la restauración.

El hidrógeno como comburente del futuro: ¿es viable?

La utilización del hidrógeno como comburente, como cualquier otra tecnología, tiene sus virtudes y desventajas.

La primordial virtud de usar pilas de hidrógeno es que no emiten substancias dañinas a la atmósfera. Este género de vehículo solo genera agua a lo largo de la conducción y, por consiguiente, es absolutamente inofensivo para el medioambiente.

El hidrógeno en el campo del transporte

El ámbito del transporte es probablemente el área donde el hidrógeno puede presenciar un mayor avance. Los automóviles eléctricos basados ​​en tecnología de pila de comburente o pila de comburente de hidrógeno (FCEV) reducirían la polución del aire local pues, de la misma los turismos eléctricos de batería (BEV), no tienen emisiones de gases contaminantes.

Ahora hay turismos en el mercado que usan esta tecnología y tienen especificaciones equiparables o aun mejores que los automóviles a batería. El aspecto en el que el turismo de hidrógeno no va a tener rivalidad es en el repostaje, puesto que repostar un vehículo de hidrógeno es considerablemente más veloz que cargar un vehículo de batería.

Mucho más información

  • Qué es la pila de comburente de un turismo
  • Qué géneros de turismos de hidrógeno hay

Que la utilización de pilas de comburente para crear turismos eléctricos propulsados ​​por hidrógeno es técnicamente posible se demostró constantemente, y de forma refulgente todos y cada uno de los prototipos que se realizaron fabricados, tal como los modelos que se han comercializado, entre ellos los presentes Honda Clarity, Hyundai Nexo y Toyota Mirai. No obstante, se precisa considerablemente más para asegurar que el hidrógeno revolucione el transporte que crear automóviles que logren conducir.

Atrapado en la Tierra

La revolución industrial trajo un colosal avance a la raza humana. La promesa de vida en el planeta ha incrementado en los 2 últimos siglos de 28 a 72 años, y en los países desarrollados a mucho más de 80 años. El analfabetismo pasó del 88% al 14%, con numerosos países -entre ellos Argentina- bajo el 1%. La pobreza extrema cayó del 89% al diez%, con zonas en torno al 0% -países desarrollados-, si bien otras todavía sobre el 30% (África Subsahariana). El peligro de muerte por hambruna es el mucho más bajo de la historia, y esto asistió a impulsar la población mundial de 1.000 millones a 8.000 millones. El número de horas trabajadas cayó sensiblemente, en especial en los países desarrollados: en Alemania en 1870 se trabajaban 3.284 horas por año y en este momento 1.354. Jamás tuvimos tanto ingreso a las infraestructuras básicas (electricidad, telecomunicaciones, calefacción, agua o alcantarillado) como en este momento.

Estos adelantos se generaron paralelamente con 2 procesos. Por una parte, un incremento de la desigualdad global: mientras que en 1800 las diferencias entre países ricos y pobres eran limitadas, el día de hoy la brecha de capital per cápita entre los países de la Organización para la Cooperación y el Avance Económicos (OCDE) y los de baja capital es mucho más gran que 20 ocasiones. Seguidamente, el incremento de ocho ocasiones en la población mundial y el incremento de la renta per cápita (y el consumo) ejercitan una presión cada vez mayor sobre el mundo. Generar y consumir mucho más, algo impensable sin la revolución industrial, requería enormes proporciones de materiales, lo que ejercitaba presión sobre la naturaleza, y energía.

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